Dime dónde plantas y te diré si es un buen lugar

post-huertos urbanos prever donde plantamos

La agricultura urbana ha llegado y parece que para quedarse. Quizá el cambio de conciencia, por fin, se esté produciendo. Los valores de respeto y conexión con la naturaleza, cambio de hábitos más saludables y sostenibles, conceptos de Km 0, economía circular, comunidades de consumo, etc. son una realidad pero… ¿y la conciencia de La Tierra? ¿Está ella predispuesta a ofrecernos ese cambio vital para nosotros tras siglos de maltrato (de contaminar sus caudales, exprimir su tierra y degradar su aire)?

Me vino esta reflexión a la mente cuando el pasado noviembre asistí en Sevilla a las V Jornadas REC que reunieron a miembros del IRNAS-CSIC, EMASESA, Empresas ambientales, Universidades españolas e investigadores prestigiosos en I+D+I.

Todos tenían una preocupación común: la degradación ambiental y la necesidad de invertir esta tendencia.

Esta preocupación es compartida por muchos ámbitos relacionados con la soberanía alimentaria y creación de espacios urbanos para producción de hortícolas como demuestran iniciativas publicadas en posts anteriores

Y entre todas las ponencias me llamó mucho la atención una que hablaba sobre el contenido en metales pesados de hortalizas procedentes de huertos urbanos. Todos los huertos estudiados practicaban la agricultura ecológica, sin embargo la cantidad de metales pesados en sus hortalizas variabaSe contó un caso cuyos resultados en metales pesados marcaron niveles bastante altos, especialmente en Plomo (Pb).

La conclusión del estudio marcaba que dicha concentración tóxica provenía del suelo y en menor medida del tráfico de una carretera muy concurrida cercana al huerto. Parece ser que el lugar escogido para el huerto urbano, había sido antiguamente una fábrica que usaba pinturas y otros materiales ricos en Carbonato de Plomo y permanecían trazas de este en su suelo. Recordemos que los metales pesados se bioacumulan, muy difíciles de degradar y están relacionados con enfermedades como Cáncer y otros tumores.

Pero no se alarmen, los niveles del resto de huertos se encontraban por debajo de los límites de seguridad permitidos. Y lo más importante de todo, hoy por hoy esto se puede prever.

Contamos con las estrategias y tecnología para elegir o corregir el estado del suelo, agua y atmósfera, de nuestros huertos urbanos.

Os cuento algunas app, herramientas y factores a tener en cuenta en nuestro huerto urbano que conocí estos días:

1- ¿Cuál es la calidad del aire del espacio planeado para el huerto urbano?

Existen actualmente varias apps que nos informan de forma actualizada de los contaminantes presentes en la atmósfera de forma local como AirProbe

Intentemos que nuestro huerto urbano no se sitúe cerca de una vía de transporte muy frecuentada y, si padecen días de contaminación anticiclónica (como los días que no se permite circular en coche por el centro de Madrid) al menos, lavemos bien las hortalizas de hoja que recojamos. Otra solución puede ser conocer los vientos dominantes y construir muros verdes a modo de protección.

2- ¿En qué estado está la tierra donde vamos a plantar?

Existen calculadoras web, apps y excel para compost y abonos. Lo ideal sería realizar un pequeño análisis del suelo. Si estuviera contaminado, existen varias formas de recuperación dependiendo del grado, estado y naturaleza del contaminante. Actualmente, varias iniciativas como la de Noain y Baztán, Navarra, con apoyo de los ayuntamientos y ayuda de apps y redes sociales (Facebook, WhatsApp…), están formando comunidades de vecinos que gestionan depósitos compostadores, los cuales lo aplican en sus jardines y huertos para así enriquecer sus suelos. También la Consergería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía  ha creado una herramienta web a modo calculadora que permite el diseño de una mezcla adecuada de ingredientes para el compostaje.

También está la opción de hacerlo en mesas de cultivo usando sustratos comerciales certificados. Además de esta forma hay un beneficio social, que es que sea más accesible para todo el mundo (por ejemplo personas mayores)

3- Aplicaciones que pueden calcular de forma sencilla el volumen del depósito necesario para nuestra demanda hídrica, valores y problemas comunes.

El agua influye en la presencia de los compuestos presentes en nuestras hortalizas. Si el agua que usamos está, o sospechamos que pueda estar, contaminada, una solución sería la recogida de agua de lluvia, entre otras.

Hay webs donde puedes encontrar información sobre pH del agua, conductividad eléctrica, riego por goteo, etc. Las herramientas existentes son a modo excel, dependen del lugar, forma de riego, goteo, etc. Un ejemplos es agromatica.

Agricultores, huertanos y personas preocupadas por la salud:

Conozcamos el estado del suelo en el cual pensamos cultivar, la calidad del agua y las partículas que puedan estar presentes en el aire porque sólo así podremos conseguir el fin que buscamos: Productos ecológicos, sostenibles y sanos. 

¡Buena cosecha saludable!

Hugo Palanca